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Cuatro años le tomó a Raúl Orlandini Griswold coronarse como el mejor en los Caminos del Inca y de paso cumplir la promesa a su padre "el colorado" que está en el cielo. El "Mono" agradece al "Todo Poderoso" y sueña con algún día igualar el récord de su padre. Orlandini no necesitó ganar ninguna de las etapas -salvo el Super Prime en La Chutana- para conquistar su primer título en Caminos. YA ES UNA REALIDAD "Fue una buena carrera, sentí que podía ganar cuando le pasé a Nicolás Fuchs, pero nunca me sentí triunfalista. Sabía que tenía que acacabar la carrera y luego ver qué pasaba, a Dios gracias las cosas salieron bien y el triufo se lo dediqué a mi padre", dijo el "Mono". A sus 25 años, ha conseguido varios títulos, pero le faltaba conquistar la prueba reina para reafirmar que ya dejó de ser una promesa del automovilismo nacional para convertirse en una realidad, emulando a su progenitor. "Siento que mi padre me dio fuerzas desde arriba para lograr este título. El 2004 corrí junto a él, yo como copiloto y fue sensacional, aprendí mucho, eso te queda para toda la vida", añadió. SALVÓ EL AÑO "Sabía que iba ser difícil, que no me podía confiar porque en los fierros uno nunca sabe, se puede presentar sorpresas. Pero nuestra táctica funcionó, eso me dió gran satisfacción". Con esta corona, el "Mono" salva un año que se tiñó de sangre por aquel 2 de mayo, donde en un penoso accidente en el Premio Presidente de la República en Piura, le costó la vida a un aficionado que se le cruzó en el camino. "Queda mucho por trabajar, el próximo año será más emocionante, ojalá algún día pueda igualar a mi padre", subrayó.
