Jugadores únicamente repasaron fórmulas y probaron algunas variantes.

Perú vs. Nueva Zelanda: Ricardo Gareca apuesta por el mismo equipo

Jugadores únicamente repasaron fórmulas y probaron algunas variantes.

Perú vs. Nueva Zelanda. ¿Por qué cambiaría? ¿Por qué se dejaría llevar por algunas voces que plantean sistemas y sugieren jugadores? Si tiene la idea clara en la cabeza, esa idea que, con altas y bajas, lo puso en esta situación expectante, que el país no vivía desde hace más de 30 años.

Si ni en el peor momento de la selección peruana en las Eliminatorias, Ricardo Gareca, un hombre con costumbres y cábalas arraigadas desde sus tiempos de jugador, no realizó cambios drásticos, este partido no será la excepción.

Ayer en el penúltimo entrenamiento en la Videna, pues el miércoles por la mañana, como es costumbre, irá a ese recinto para realizar un trabajo breve, Ricardo Gareca no hizo trabajar a los titulares en la última parte del entrenamiento, para evitar un mayor desgaste.

Por eso, mañana en el Nacional, la apuesta será un poco diferente, pero los intérpretes, si no pasa nada raro hoy en el último entrenamiento, serán los mismos: Pedro Gallese, Aldo Corzo, Christian Ramos, Alberto Rodríguez, Miguel Trauco; Renato Tapia, Yoshimar Yotún, Christian Cueva, André Carrillo, Edison Flores; y Jefferson Farfán.

Por el piso y al pie

Tal como sucedió el lunes, el entrenador argentino dejó que Néstor Bonillo se encargara del trabajo, que consistió en trabajos de ataque y definición.

Siempre en un toque al ras de la cancha, luego de una salida limpia de los centrales, los seleccionados realizaron tareas de salida por las bandas, ‘abriendo’ el campo de juego, algo que se utilizará en el duelo de mañana.

La idea es jugar a lo ancho, a un toque y sacar un centro raso, para evitar que los defensas neozelandeses la tengan fácil, para que los que lleguen al área puedan definir con normalidad.

Algo que se aumentó a este trabajo fue la ‘segunda jugada’, en la que el partido de ida se sufrió un poco, donde los volantes tenían que ganar y terminar con un remate al arco.

Luego de esto, el retroceso era a toda velocidad para recuperar rápido la posición y nunca quedar mal parado, para evitar el contragolpe.

Mientras Bonillo gritaba y por pasajes, pedía intensidad en el mediocampo, Ricardo Gareca, primero solo y luego con Sergio Santín, analizaba cada movimiento, cada jugada, cada rostro, buscando una respuesta positiva que lo lleve a seguir apostando por lo mismo y al parecer la halló.

Liberados los titulares, los demás seleccionados realizaron un trabajo en espacio reducido, donde la presión y los pases precisos fueron protagonistas para estar preparados, si es que les toca entrar, y no desentonar en el encuentro más importante de sus vidas.

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