Daniel Peredo: lee una de sus primeras crónicas en El Bocón

Daniel Peredo: lee una de sus primeras crónicas en El Bocón

Dicha crónica data del 8 junio de 1995, cuando Perú jugó ante Colombia por Copa América

Su primeros pasos en el periodismo deportivo Daniel Peredo las dio en el diario El Bocón, donde se le recuerda con gran cariño, ya que él fue uno de los fundadores de esta casa editora. Entre los archivos de nuestro medio periodístico, está una de sus primeras crónicas de fútbol que quedará como legado para las siguientes generaciones de esta hermosa profesión y para los amantes del fútbol.

"Era justo y necesario"

La crónica de Daniel Peredo data del 8 de junio 1995, cuando la selección peruana afrontaba el primer partido del Grupo B de la Copa América Uruguay de aquel año. El seleccionado patrio había logrado, un día antes, empatar 1-1 ante Colombia, dirigido por Hernán 'Bolillo' Gómez.

"Rivera, Uruguay (Por Daniel Peredo Menchola, enviado especial).- El frío ha dejado de ser el protagonista. Los tres grados de temperatura parecen multiplicarse entre ese puñado de peruanos pintados de rojo y blanco que están allí, arriba de la tribuna principal. Los guantes de lana, recuerdo de alguna excursión cusqueña, han encontrado lugar en los bolsillos de los gruesos casacones y ahora las manos tienen libertad y están calientes de tanto aplauso.

La selección ha conseguido un resultado que cambia de ambiente, que eleva la temperatura. No sólo aquí, en este pequeño estadio 'Antonio Paiva Olivera'. Allá, a miles de kilómetros, el país tiene una razón para mostrar los dientes. Este empate 1-1 con Colombia tiene la culpa. Un punto que vale un montón, que es sinónimo de esperanza para lo que viene. Basta con ver el abrazo de los muchachos allá abajo.

Porque la noche de Rivera se ha teñido con sus sentimientos, de los nuestros. Esa alegría que ahora le grita al Perú futbolero que la fe era cierta, que hay que hacer del alma un aplauso. Porque hoy todos debemos ser una sonrisa gigante. Este empate no es triunfo, es cierto, pero es como si lo fuera. Es el paso hacia adelante.

Se sufrió. Y quizá en ese misterio que existe en valorar lo que más nos cuesta, va nuestra satisfacción por el resultado. A Colombia no había que regalarle nada, no podía andarse por ahí distraído, como si se estuviera paseando por una calle repleta de vidrieras. El equipo estaba obligado a poner la mirada atenta. A cuidar con los dientes el espacio vacío. A morder. A guapearse, pese a que a algunos se les descosió el ánimo. Pero el equipo lo hizo, se enfundó en un orden estricto, sobre todo para defenderse. Ese fue su gran mérito.

"No se descuide, marque ahí, apriete, busque la salida Soooto". Miguel Company ayudaba desde afuera para que ninguna pieza se desacomodara en el tablero verde. Y en el repaso de imágenes, puede verse que los zagueros centrales sacaron nota alta. Bien Dulanto, bien José Soto. Arrojando el peligro de su área, sin vergüenza para tirarse si era necesario, sin hundir la cara entre las manos cuando quedaban mal parado por los quiebres colombianos, con reacción.

Quisiera decir lo mismo de Jorge Soto, pero fue el más bajo de esa defensa. Ubilluz cumplió, pero Olivares, en la segunda etapa, mostró que le hizo bien la visita familiar. Arriesgó por su banda y el equipo encontró más confianza.

"Me preocupan mucho las jugadas de pelota parada. Así nos han estado ganando los partidos", decía Company en la víspera. Y no se equivocaba. A los 21' del complemento, el 'Tino' Asprilla ejecuta un tiro libre, perfectamente curva que prefiere el rincón antes que irse afuera. Gol. Miranda, en su único error, se había pegado demasiado al otro palo. Nunca llegó.

Este equipo ha sido tocado por el mensaje de un país: "Queremos alegrías, creemos en ustedes, no se achiquen". Y más tarde vino el empate. Aunque, vale la reflexión, todavía queda la sensación de ese "casi, casi" que nos hacen pensar que no todos se envuelven con el mismo temperamento, se nota errores, en las pocas ganas de encarar. Sin embargo, todo esto tendrá que corregirse en este par de días que nos quedan. Rápido. Atrás han quedado los Asprillas, Rincón o Valderrama, el trío que causó más de un problema.

"Eeeh, déjense de taquitos, hay que meterla, chico", gritaban los desesperados y chillones locutores de las radios colombianas. Y si algo les hizo contrapeso fue el orden peruano para no ceder, para hacer improductiva la ambición contraria.

Carranza en lo suyo, tácticamente bien. 'Chemo' porfiaba por jugar y pudo tener más panorama con el ingreso de Pinillos, que había dejado en el banco a un fajador 'León' Rodríguez. Luego de esperar a Colombia, de agarrarle el truco -como dicen los abuelos-, había que salir más. Al ataque. Pese a que Ramírez aportó poco y en el segundo tiempo, cuando la prisa por empatar se sentía más, Baroni apostó por Baroni.

Pero creció en estatura futbolística el 'Chorri' Palacios, el mejor con la rojiblanca. No bajó la frente para nada y movió los hilos del equipo. Durante el partido, tuvo poco el balón en los pies, pero cada vez que le llegaba, la esperanza se hacía redonda, rodaba pegadita a sus botines.

"Vamos 'Chorri', hazlo, hazlo". Y fue como un acto de magia. 35', o mejor dicho, sólo para el final, y Palacios va para adelante, se le cruza Gaviria, pero el balón vuelve a sus pies, mira de reojo al adelantado Higuita y la manda para allá. El tiro combado ingresa libre, perfora las redes, sepulta a René. Golazo. Los minutos que pasaron sirvieron para alentar el deseo de una victoria. Que no llegó, pero igual fue el festejo. Inolvidable, simplemente inolvidable.

Igual llegó el pitazo final del uruguayo Ernesto Filippi y la banca rojiblanca pega el salto a la cancha. Entonces hay abrazos y felicitaciones. Y todos son uno y uno son todos. Se suma los hinchas que recorrieron miles de kilómetros por esta alegría desde la tribuna, también los periodistas desde su ubicación en la estrecha zona de prensa.

Aquí no estamos bajo cero. El alma está caliente. Y eso es suficiente para desafiar todo. Que sea por el fútbol peruano. Por la recuperación, por la esperanza, por el renacimiento. Ahora es el poderoso Brasil el que sale al frente. Y habrá que enfrentarlo con la misma humildad, con las mismas ganas. con la misma unión. Ojalá que el lunes por la noche repitamos esta alegría. Es justo y necesario".

*Hay que señalar que las otras selecciones que integraban el Grupo B de la Copa América Uruguay 1995 estaban Brasil y Ecuador. 

Etiquetas
Comentarios