Christian Cueva perdió la pelota cuando Perú atacaba por hacer una demás y generó el gol boliviano.
Christian Cueva perdió la pelota cuando Perú atacaba por hacer una demás y generó el gol boliviano.

fue uno de los mejores de la ante Chile, pero ante Bolivia se convirtió en el villano gracias a una jugada fortuita en la que perdió el balón en ataque, digamos, producto del cansancio para no pensar que fue por el exceso de confianza o para que suene más bonito: demasiado “chocolate”.

. Lo estaba y él lo sabía, pero a los 81 minutos cuando guiaba el ataque de la selección peruana, prefirió darle “chocolate” a la tribuna, hacer la distinta, deleitarnos con su juego pícaro que tan querido lo ha hecho para los peruanos. Decidió y lo hizo mal porque con el tanque sin oxígeno y ante una posibilidad de gol, optó por la individual cuando más sencillo -y sensato- era darle el pase a Yotún.

Un “chocolate” amargo

Producto de esa arriesgada decisión, Bolivia empezó un contragolpe mortífero ante una bicolor mal parada en defensa porque debió activar todos los automatismos de retroceso cuando iba hacia adelante. Y hacer eso en altura es tan difícil como no amar y odiar a Cueva a la vez. Así llegaría el gol de Bolivia y con él, la derrota de Perú.

El bendito “chocolate” nos dejó sin puntos en un partido en que debimos ganar porque jugamos bien y los últimos 15 minutos tuvimos un hombre más en el campo. Pero el exceso de confianza, el riesgo excesivo, nos terminó dejando en la lona. ¿Culpa de Cueva?, tal vez. Pero así como celebramos su picardía cuando se traduce un gol a favor, ahora nos queda aguantarnos su “chocolate” innecesario que nos perjudicó. Como siempre, la última palabra la tiene Gareca.


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