Waldir Sáenz jugará por el Walter Ormeño de Cañete. Foto: Grupo Epensa

Waldir Sáenz lo firma: Mi calidad aún está intacta

El goleador se alista para debutar en Walter Ormeño de Segunda División.

Escribe Rolando Rodríguez

Le pido que se quite la gorra para que así la fotografía salga mejor, para que su rostro se pueda ver por completo. Me mira medio desafiante, medio burlón -siento que he metido la pata- y me responde: "no me pidas que me quite la gorra, pues, es como decirme que deje de sentir ganas por vestir de corto, o que deje a un lado mis ansias por anotar y que el estadio entero grite mis goles".

No tuvo mejor respuesta, no había que decirme más para entender por qué el 'Goleador', a quince días de cumplir 40 años, vuelve al fútbol peruano. Vuelve para demostrar lo indemostrable.

Waldir Alejandro Sáenz Pérez, esta vez con la indumentaria de Walter Ormeño de la Segunda División, retorna al gramado después de tres años de ausencia. Retorna para deleite de sus hinchas y para el pesar de sus contendores. 'Wally' está vez se va para Cañete, esperando encontrar ahí 'La Victoria' que tanto quiere.

"Es una nueva oportunidad, una oportunidad que estaba esperando con muchas ganas. El volver al fútbol siempre es una bendición, por eso la estuve esperando y preparándome física y mentalmente", confiesa.

Es humilde

Waldir no cree en los personajes heroicos, mucho menos cuando se trata de fútbol, por eso jamás se ha proclamado como el salvador de ningún equipo, ni siquiera de Sport Boys (su último club) al cual, a base de goles, lo hizo retornar a Primera División.

"El pedido que me ha hecho Walter Ormeño es simple: que aporte y ponga de lo mío. No es que yo llegue al equipo y lo haga todo solo. No es que Waldir sea un héroe. Yo llego a ser parte de un conjunto, a dar mi cuota", asegura.

Es precavido

El inicio del torneo de la Segunda está a tan solo unos días y es improbable que Waldir pueda hacer una pretemporada en tan poco tiempo. Sin embargo, el nuevo ariete de Ormeño se ha venido preparando por más de un año para esta oportunidad.

"Estoy falto de fútbol, pero no de físico. Vengo trabajando por más de un año en un gimnasio, he realizado partidos amistosos y de exhibición que me han dado cierto ritmo. Uno debe estar siempre listo para las oportunidades que se presentan. Yo sabía que esto iba a llegar en algún momento", cuenta.

Es sensato

Si sus colegas, los astros le dan la mano y Dios también da un empujoncito, y con ello Walter Ormeño vuelve a la Primera División, puede que Waldir deba pensar más de dos veces para seguir en el equipo.

"Mi contrato es solo por una temporada. Si el club asciende este año, el próximo estaríamos jugando Primera y yo tendría 41 años. Es complicado jugar con esos años. Si el físico y el corazón están bien podría pensarlo, pero igual es una decisión bastante complicada. Por el momento solo voy a pensar en mi presente, ya veremos qué pasa más adelante", argumenta.

Es de amores eternos

Es inevitable no preguntarle por Alianza Lima, por los sentimientos que le genera el ver a Yordy Reyna anotar con la bicolor y con la blanquiazul, el ver cómo Farfán y Pizarro le dan cierto respaldo al joven aliancista.

"Ese chico Yordy es muy bueno, bastante rápido y hábil con la pelota. Tiene mucho talento. Recuerdo cuando yo hablaba con Jéfferson (Farfán) y le daba algunas pautas, o cuando apostaba con Pizarro que no podía hacer más de cinco goles en un partido. Bueno, eso no quisiera recordarlo porque sí los anotó y me ganó la apuesta, ja, ja, ja... Ahora ellos respaldan a Yordy, le dan su apoyo y eso es bueno. Alianza es así, es una familia, es el club de mis amores y de mis mejores recuerdos", confiesa un melancólico Waldir, que con una voz entrecortada cuenta sus pasajes con la blanquiazul.

Es agradecido

Los galardones que lleva a cuestas Waldir Sáenz: máximo goleador de la historia de Alianza Lima, y dos veces futbolista del año son su mejor carta de presentación, y son parte de su esencia como futbolista y como persona.

"Con Alianza he ganado mis mejores premios, es por ello el cariño y el agradecimiento que tengo con esa casa. Allí es donde recibí el apodo de Goleador y donde mis tantos resonaban por todo Matute. El estadio de La Victoria es un lugar entrañable para mí, donde he pasado mis mejores años, y donde he aprendido del fútbol y de la vida. Para con Alianza y con la hinchada solo tengo palabras de gratitud", manifiesta Sáenz.

Es y será el "Goleador"

Por un momento me atrevo a poner en tela de juicio su capacidad goleadora, porque creo fielmente que el paso del tiempo es inmisericorde en el fútbol, y que a sus casi 40 años "Wally" ha dejado de ser el mismo. Después de ello su mirada deja de ser inexpresiva, me mira fijamente a los ojos, como si yo fuera el arquero al que debe batir, previamente ha realizado un amague a mi fotógrafo.

Este parece un clásico (esos donde siempre se daba maña para salir victorioso), ya está de cara a la portería, ha recorrido algunos metros donde ha pensado cómo disparar, donde colocar el balón, y me dice: "la calidad sigue intacta, al igual que el corazón, esa es la base de cualquier delantero", me dice "Wally", humillándome con un zurdazo que no puedo atajar, que se me escapa de las manos. Gol de Waldir. Gol de Sáenz. La magia aún está viva. Esta vez no celebra un blanquiazul, esta vez celebra todo Cañete, que grita: "El Goleador, el goleador..."

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