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Extranjeros que se nacionalizaron peruanos pero nunca jugaron por la selección [FOTOS]

Recuerdo de quienes quedaron cerca de jugar oficialmente y otros que lo hicieron por ayudar a su club.

La nacionalización de jugadores en diversas Ligas del fútbol mundial es una iniciativa que se ha intensificado en los últimos años, y el Perú no ha sido ajeno a ella. Las restricciones en cupos de extranjeros que tiene el torneo local han obligado en los últimos años a varios futbolistas foráneos a convertirse en peruanos para no salir del mercado local.

¿Pero qué pasa cuando estos además tienen la calidad suficiente para jugar por la selección de su país adoptivo? Muchos casos así ocurrieron en nuestro fútbol. La mayoría sin final feliz. Por ello, a propósito de la reciente nacionalización de Jorge Cazulo y su virtual negativa a aceptar una convocatoria de Perú, recordemos a extranjeros que se naturalizaron, pero nunca llegaron a actuar oficialmente por la ‘Blanquirroja’.

Casi siempre en el arco

No es necesario llevar la memoria hacia muy atrás para recordar que Óscar Ibáñez y Julio César Balerio fueron dos de los últimos arqueros de la selección peruana. Esta lista también pudieron integrarla Humberto Horacio Ballesteros y Juan Carlos Zubczuk, ambos naturales de Argentina.

El primero fue impedido por la dictadura nacionalista de Juan Velasco de defender a Perú en las Eliminatorias para Alemania 1974 pese a su gran momento en la ‘U’. El ‘Ruso’, en tanto, sí llegó a integrar el plantel de la selección en la Copa América Ecuador 1993 gracias a sus actuaciones con la crema, pero nunca pudo debutar.

Años más tarde, el uruguayo Gustavo Roverano pudo ser convocado por Paulo Autuori tras obtener la nacionalidad peruana en 2004, pero un breve paso por la selección juvenil de su país natal le impidió cumplirlo. Otros como los argentinos Ariel Paz, Fernando Martinuzzi, Diego Carranza y Daniel Ferreyra, el paraguayo Jacinto Rodríguez, el español Josué Castells y el colombiano Jorge Rivera se nacionalizaron, pero nunca dieron la talla para ser tentados por la selección peruana.

Los goles que no quisimos

Sergio Ibarra y Luis Alberto Bonnet tienen en común más que ser argentinos de nacimiento. Ambos consolidaron una carrera en el Perú en base a su fama de goleadores implacables, y ganadores de diversos títulos locales y hasta internacionales. Sin embargo, ninguno de los dos recibió una convocatoria de la selección peruana pese a nacionalizarse. El ‘Checho’ incluso siempre era voceado para los partidos en Bolivia o Ecuador por su gran rendimiento con Cienciano, pero la torpeza a la hora de definir que se le endosaba entre bromas al parecer hizo que Paulo Autuori nunca lo convocase.

A Bonnet lo llamó telefónicamente el propio Autuori para anunciarle que sería llamado para un amistoso ante Venezuela de 2003, pero extrañamente nunca se concretó. El simpático Horacio la ‘Pepa’ Baldessari tampoco fue llamado pese a hacerse peruano a inicios de los 90, pues ya estaba más bien cerca del retiro. Otro delantero argentino, de menor fuste, que nunca fue llamado pese a nacionalizarse fue Natalio Portillo, de paso por Cienciano, Sport Áncash, Atlético Minero y algunos más en la década pasada.

Peruanos de cariño

Se suman también a la lista otros jugadores que tenían casi nulas posibilidades de jugar por la selección peruana, pero obtuvieron la nacionalidad para ayudar a sus clubes, por cariño al país u otras razones momentáneas. Casos de este tipo son los del uruguayo Gabriel Silvera, afincado hasta hoy en nuestro país; el paraguayo Pedro Garay, quien incluso tiene historial como técnico de la Copa Perú; el argentino Marcelo Asteggiano, actual técnico de reserva en César Vallejo; y el colombiano Juan José Barros, con paso solo por una selección Sub 20. Ninguno de ellos, aunque legalmente estaban posibilitados, consiguieron defender alguna vez a nivel oficial la camiseta de la selección peruana.

A la inversa

Dos casos a la inversa, un peruano nacionalizado por otro país, también cuentan en este recordaris. Uno fue el de Julio Lores Colán, quien disputó el primer Mundial, Uruguay 1930, con Perú y luego se naturalizó mexicano. Como la FIFA no impedía jugar por dos selecciones, el huaralino Lores Colán se puso la verde azteca de 1935 a 1938. Otro que lo hizo fue José Balbuena, quien disputó el Sudamericano de 1947 con Chile, pues se había nacionalizado luego de destacar en su torneo local con la Universidad de Chile.

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