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A Marco Ruiz se le salían los ojos mientras veía cómo Dorita Orbegoso, su novia, ingresaba a la iglesia caminando por la alfombra roja, tras bajarse de una limosina blanca de lujo en el que llegaron. En la parroquia Santísima Cruz de Barranco, a las 9:30 de la noche, el popular Chemo contraía matrimonio con la popular bailarina, quien lucía bellísima para darle el sí al amor de su vida. Vestida de blanco, Dorita hacía lo imposible por evitar que las lágrimas estropearan su maquillaje. Alrededor de ellos, amigos y familiares de ambos se cogían el pecho con ambas manos. Oh, qué lindos, decían. Marco Ruiz renovó por una temporada más con la escuadra ayacuchana de Inti Gas, pero ayer firmó el mejor contrato de su existencia ante el Señor junto a su amada Dorita.
