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¿Y el plan B?

La columna del director
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Actualizado el 04/03/2015, 08:09 a.m.

Lo dijimos desde un principio. Conseguir un técnico de primer nivel para la selección adulta de Perú era una tarea imposible. Tanto los resultados obtenidos en las últimas Eliminatorias, como el precario nivel de nuestro campeonato local, jugaban en contra de la bicolor. Para colmo, el universo de jugadores seleccionables de nivel internacional no es el de hace cinco años; hoy por hoy no contamos con un número interesante de jóvenes promesas. Eso, cuanto menos, conspiraba en la aspiración del nuevo directorio de la FPF de contratar a un entrenador A1.

Por ello, desde esta columna saludamos el nombramiento de Ricardo Gareca como nuevo seleccionador de la blanquirroja. El ‘Tigre’, sin ser un técnico mundialista, ha sabido cosechar triunfos y títulos allá donde le tocó dirigir, y eso es bastante para nuestro alicaído fútbol. Sobre todo si tenemos en cuenta que la empresa de clasificar a Rusia 2018 es lejana y está empedrada de mil y un escollos. No nos hagamos demasiadas ilusiones con ello.

Quizá el quid del asunto sea el nombramiento del que será el nuevo jefe de la Unidad Técnica de la selección. Según el esquema planteado por Juan Carlos Oblitas, será un técnico el encargado de darle un estilo a todas las divisiones menores y seleccionar a los DT de cada categoría. La primera -y hasta donde se sabe única- opción fue Reinaldo Rueda, quien hace días anunció su declinación ante la propuesta peruana.

Cierto es que la selección peruana no es una plaza atractiva para un técnico de nivel mundial, pero quizá el proyecto deportivo que la FPF pretende sí lo sea. Ocho años de trabajo integral con todas las divisiones menores, y el definitivo paso a la selección adulta para encarar -ya con un universo aceptable de jugadores de nivel- las Eliminatorias a Qatar 2022, suena, por lo menos, tentador.

A raíz de ello no parece acertado pensar en Víctor Púa (hoy coordinador general de divisiones juveniles del Peñarol) o Daniel Ahmed para asumir tamaña responsabilidad. Con Gareca ya confirmado, no vendría mal tomarse las cosas con algo de calma a la hora de elegir al entrenador que llevará la responsabilidad de construir una nueva selección desde abajo. Para ello no solo hace falta conocimiento y experiencia, sino el oficio suficiente para saber convocar y adherir tanto a los clubes locales como al resto de actores de nuestro balompié.

Desde aquí creemos que vale la pena insistir en el proyecto Rueda, y en paralelo tantear -como plan B- a otros DT con pasado mundialista. Pero, por sobre todas las cosas, no desistir de este plan a largo aliento, el mismo que emprendieron hace ya prolongado trecho selecciones como Ecuador, Colombia y Chile. Mal no les ha ido.

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