El Boconcito

La correcta alimentación de los niños deportistas para el verano

Los pequeños deben hidratarse mejor y consumir más alimentos sanos durante la temporada del intenso calor

La correcta alimentación de los niños deportistas para el verano

Se acerca la temporada de verano y el desgaste de los niños deportistas es mayor debido al intenso calor y las condiciones en las que practican su actividad, por ello es necesario una correcta hidratación y alimentación para su buen desempeño en el deporte. En verano cuando abundan las academias deportivas como las de Alianza Lima, Universitario de DeportesSporting Cristal y otras, es vital saber cómo llevar la hidratación de los menores para su mejor rendimiento y salud. 

La dieta del niño deportista debiera ser bastante parecida a la de sus compañeros pero en él resulta más fundamental aún cubrir todos sus requerimientos de forma óptima y en el momento oportuno. Mientras dura la actividad debe asegurarse su hidratación con agua y solo agua. En los niños, el resto de las bebidas queda reservado para situaciones especiales muy concretas.

Las reservas de glucógeno son menores en el niño que en el adulto, por lo que la principal fuente de energía para la actividad deportiva en el niño van a ser las grasas, especialmente en las actividades de baja o media intensidad y larga duración. El glucógeno es la forma de almacenamiento de los azúcares en el cuerpo y a diferencia de la grasa es bastante limitado. Claro está que intervienen muchos otros factores como el estado nutricional y el grado de entrenamiento, pero el papel de los hidratos de carbono va a ser preferente en los deportes de alta intensidad.

La mayoría de las actividades deportivas de los niños, como el fútbol, la natación, y otros, no son de resistencia y usan básicamente las vías metabólicas aeróbicas. La fuente inicial es la grasa y a medida que la actividad progresa entra en juego el glucógeno muscular. Solo cuando éste se agota, el músculo empieza a usar el glucógeno hepático para proporcionar glucosa a la fibra muscular.

Cuando se hace más actividad física el organismo dispone de estrategias hormonales para quedarse con mayor proporción del calcio ingerido. Por el contrario una ingesta insuficiente pone en peligro la arquitectura ósea frente a las llamadas lesiones de estrés. Avellanas, almendras, nueces no pueden faltar en la mochila del deportista. Vegetales verdes y legumbres son un apoyo adicional a los yogures y los quesos.

Lo que sí es cierto es que el rendimiento deportivo es especialmente sensible a la deshidratación, sobre todo en las actividades aeróbicas, que son las que desarrollan los niños y adolescentes de forma habitual. Las necesidades hídricas del atleta dependen de muchas variables, como el clima, la intensidad del ejercicio y las características del propio sujeto. Al igual que con los carbohidratos, se aconseja hacer una buena precaria antes del ejercicio y el mantenimiento durante el mismo para asegurar una hidratación óptima. Igualmente hay que reponer el “peso perdido” durante la actividad en forma de líquido.

Las conocidas “bebidas para el deporte” contienen carbohidratos, minerales, electrolitos y saborizantes, y están destinadas fundamentalmente a reponer las pérdidas por sudor en adultos. Solo en algunas situaciones muy concretas de ejercicio muy prolongado se recomendaran a los jóvenes atletas. Los especialistas en esta materia suelen decir “combustibles serios sólo para deportistas muy serios”.

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